Zapatero y Sarkozy acusados de crueldad por permitir los toros

La llamada Corte Internacional de Justicia para los Derechos de los Animales celebró el pasado 26 de junio en Ginebra (Suiza) un juicio simbólico contra las corridas de toros en el que se sientan en el banquillo los presidentes de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y Francia, Nicolas Sarkozy, además del ex presidente portugués Jorge Sampaio y el presidente de la Comisión Europea, el también luso José Manuel Durão Barroso.
Todos ellos se enfrentan a los cargos de promover la tortura como entretenimiento público y de incitar a la juventud a cometer actos de crueldad contra los animales. Según la acusación, la tauromaquia es una tradición española que actualmente vive una “renovación artificial” y que ciertos “grupos de interés pretenden convertir en una tradición cultural europea”.
En este proceso también se busca condenar a la Federación Nacional de Escuelas de Tauromaquia, la Unión de Criadores de Toros de Lidia, la Unión Internacional de Organizadores y Promotores de Espectáculos Taurinos, y la Unión Profesional de Matadores de Toros, todas ellas organizaciones españolas. Los demandantes sostienen que la tauromaquia “recibe 500 millones de euros en subvenciones anuales por parte de entidades nacionales y europeas”.
La entidad a cargo de la acusación contra el presidente Zapatero, la Fundación Altarriba, ha defendido que la tauromaquia cuenta con escaso apoyo por parte de la sociedad española y ha exigido a los dirigentes políticos “una regulación seria que prohíba el maltrato de animales”.
La representante de Altarriba, Matilde Figueroa, ha señalado que las corridas de toros son vistas en España “de manera equivocada como un símbolo de la nación, de cultura y de arte”, y es un asunto frente al cual “los políticos cierran filas”. Citando unas encuestas realizadas en 2006, Figueroa ha dicho que “sólo el 4,6% de los españoles es aficionado activo a las corridas de toros, frente al 90,2% que no lo es, o no lo es lo bastante para ir a una plaza ni siquiera una vez al año”.
La Corte Internacional de Justicia para los Derechos de los Animales es el principal órgano de las Naciones Unidas para los Animales, organización creada en 1979 en Suiza por el ecologista Franz Weber para la defensa de los animales. El tribunal celebra audiencias públicas desde 1979 para dar visibilidad a situaciones que, desde su punto de vista, constituyen graves agresiones al mundo animal y para establecer sanciones morales contra los responsables.
Entre sus últimos juicios figuran uno contra la matanza de focas bebé en Canadá (2006) y otro también contra las corridas de toros, que se celebró en Bruselas en 2003.
Fuente: EFE









Por Eduardo Lamazón
Desde siempre, el hombre se ha valido de su proclamada superioridad para abusar de los animales, para comer, para vestirse, para divertirse… Sostiene que el animal es inferior, y que su único destino es la muerte, pero para la naturaleza es igual la muerte de una lagartija que el deceso de un presidente.
La fiesta seguirá, y con ella el dolor animal. Los argumentos con que se defienden los taurinos serían graciosos si no causaran tanto daño a seres vivos, magnìficos, que sienten y que sufren. Dice un señor taurino que si no fuera por su pasatiempo la raza se acabaría, como si pudieramos creer que todo lo hace por preservar una raza, él, que la mata. Dice otro señor taurino que el toro se cría y vive de maravillas para sufrir en su final sólo unos minutos. ¡Bravo! Ya encontró un argumento con el que podría criar niños para matarlos en la “Plaza de Niños México”. Y dice un tercero que su fiesta le da trabajo a mucha gente. Sí, como el narcotráfico y la guerra.














