Aprendiendo a ir al baño

Kayla
Kayla
Fotografía: Patricia Villanueva

No es tarea fácil, eso es seguro. Sin embargo nosotros que adoptamos hace ocho meses a esta chiquita que ven arriba, hemos comenzado a enseñarle a ir al baño a la calle y dejar los periodicos.

Fueron ocho meses exactos de ponerle periódico en una esquina del departamento, y ella desde el inicio entendió que ese era el lugar “apropiado” para hacer del baño. Comenzó a crecer y pensamos que ya era hora de quitarle los periódicos para que diera el gran paso. Analizando el proceso, y viendo a Kayla hoy ir a la calle y hacer del baño sin problema alguno, no fue tan tan complicado como pensamos.

El proceso fue el siguiente desde nuestra viviencia, quizás a alguien de ustedes les sirva también, aclarando que Kayla ya dejó los periódicos hace un par de semanas sin hacer del baño dentro del departamento.

1. El cachorro al llegar a tu casa necesita un lugar de referencia para hacer sus necesidas, pónle periódicos en un mismo lugar, no lo cambies y enséñale que allí es a donde debe de ir. En caso de no hacerlo en ese lugar, llámale la atención sin pegarle y explícale que allí debe de hacer.

2. Si tienes un patio o jardín, qué mejor que enseñarle a que vaya al baño en estos lugares. Entenderá que el lugar correcto es ese y no otro, y si puedes, deja abierta la puerta para que el cachorro vaya solo.

3. Sáca a tu cachorro por la mañana y por la noche. No lo hagas si éste no tiene todas las vacunas, atención con esto, pues de ser así, puede adquirir un virus y en el peor de los casos, puede morir. Así que cuando tenga todas sus vacunas, llévalo a la calle y déjalo que huela el pasto, que se tome su tiempo, verás que poco a poco comenzará a entender el mensaje.

4. Una vez que el cachorro sepa y defina su lugar en donde él ya sabe que debe de ir al baño, comienza a retirar poco a poco los periódicos, reduce el espacio. Yo lo he hecho con Nanook -mi perro de nueve años- y la misma fórmula me sirvió con Kayla, comencé a reducir los espacios del periódico y a sacarla más a la calle. Creo que el cachorro al no tener referencia ya del periódico dentro del departamento, comienza a contener las ganas de hacer pipí y entiende que la hora de la calle, será para ir al baño.

5. Sácalo más tiempo y si puedes, da vueltas más largas. El cachorro al entender que el paseo es más largo y a sabiendas que será su única oportunidad de hacer del baño, créeme que entenderá y verás que sus necesidas completas las hará en la calle.

6. Cuando haga del baño por accidente dentro de casa -entendamos que está en proceso de aprendizaje-, llámale la atención y dile que NO, “que NO se hace dentro de la casa”, si puedes ten un periódico en la terraza -como en mi caso-, y sácalo, dile que si quiere hacer pipí, tiene que ser afuera. El cachorro entenderá que lo que hizo no está bien y poco a poco comenzará a depurar los accidentes.

7. Y mi último punto y no por ello menos importante es: LEVANTA LAS HECES DE LA CALLE.

Espero que a alguien le funcione este método!

Enfermos y solitarios: Desolador panorama en el Zoológico de “La Reyna” en Tizimín

Animales desnutridos y enfermizos, son los “huéspedes” del descuidado zoológico de Tizimín.

Solos y ante un futuro nada prometedor algunos animales del zoológico de La Reyna en Tizimín, parecen esperar lo inevitable: la muerte. Como ocurrió hace algunos meses con un león: al parecer falleció de inanición. Un felino más murió poco tiempo después.

Leona

La leona de este zoológico muestra señales de estar enferma. Su jaula descuidada esta llena de hierbaEn igual peligro se encuentra la leona de este zoológico, solitaria y enferma. Su caminar es penoso, se tambalea y ni siquiera tiene apetito, la carne que los cuidadores han depositado para alimentarla, permanece tirada a un lado suyo, mientras las moscas la aprovechan. Su expresión no miente: su salud no es buena.

Más, adelante, un venadito con las costillas marcadas en su pelaje se alimenta con hojas. Su mirada es triste, quizá porque aunque es muy pequeño no comparte la jaula con su mama o con cualquier otro venado.

Un hermoso tigre de bengala, también solitario, intenta atenuar el calor bañándose en una pileta de agua hirviendo por el sol. Su soledad lo “obliga” a responder con movimientos de orejas y miradas a los ruidos a su alrededor, incluso a los saludos de los pocos visitantes que le hablan como si tratara de un gato doméstico.

Coatis

Pese a su corta edad y su fragilidad, este venadito desnutrido pasa sus días en una solitaria jaula.

La soledad en cada una de las jaulas de La Reyna es el común denominador para estos animales, que ni siquiera tienen la compañía de los visitantes porque el parque se encuentra —a no ser por un par de personas que caminan por sus pasillos— completamente vacío.

El zoológico parece olvidado. Basureros en forma de animales rotos y sucios, hierbas en las jaulas de los animales y una apariencia enfermiza en varios de ellos.

El Ayuntamiento de Tizimín evidencia con este abandono un maltrato hacia los animales que por azares del destino han tenido la mala suerte de residir en este zoológico, donde las autoridades municipales tan poco interés les prestan. La indiferencia de los residentes, la falta de grupos a favor de los animales que levanten la voz y el mutismo de dependencias ambientalistas son factores para que el panorama sea completamente desolador.

Coatis

Estos coatis comparten una jaula sucia y también heridas en la piel que jamás han sido atendidas.

¿Cuántos más animales morirán o qué es lo que tiene que pasar para que se haga algo? Es la pregunta que queda en el aire y que hasta el momento no tiene respuesta. De nueva cuenta, se ignora y se viola la Ley para la Protección a la Fauna del Estado de Yucatán, y los tigres, leones, venados, cocodrilos y demás animales del zoológico de Tizimín se unen a caballos tierreros, perros y gatos sin dueño que en el estado de Yucatán son maltratados y condenados a muerte por una sociedad que no valora su vida, pero que se divierte con la tortura y la crueldad hacia ellos.

¿Hasta cuándo alguien pondrá un alto a tanta indiferencia y crueldad? ¿Hasta cuándo los gobiernos voltearán sus ojos al sufrimiento animal para aplicar sanciones a los victimarios? ¿Hasta cuándo nuestra sociedad cambiará y respetará la vida de los más frágiles, de aquellos que no tienen voz? ¿Hasta cuándo dejará de haber muertes injustificadas? ¿Hasta cuándo?

Zoológico
Los basureros están rotos y sucios en el Zoológico de La Reyna.

Cocodrilo
Este cocodrilo tiene una severa infección en ambos ojos.

POLI Y MAKI POR FIN A SALVO

Atención a Reportes de Crueldad y Rescatismo Coordinación de fauna doméstica
Gente por la Defensa Animal, a.c. (GEPDA)

Junio de 2009

Son muchos los reportes que GEPDA recibe cada día; decenas de animales que necesitan urgentemente ser rescatados. Casos que implican la intervención legal de nuestra organización, otros que necesitan apoyo médico. Son los animales que nos necesitan, que debemos priorizar sobre aquellos que nadie más esté ayudando y que sean más graves y urgentes: es decir que el animal esté en peligro inminente o sufriendo.

Poli y Maki llegaron a GEPDA pues su situación era extrema. Acudimos a su rescate a Tecamac Hidalgo a finales de junio. Desafortunadamente en el camino encontramos a una perrita criolla que llevaba dos días en el suelo, atropellada. Agonizaba. Por desgracia su situación era insalvable y no pudimos más que realizar la eutanasia de forma humanitaria; tal vez si alguien la hubiera ayudado dos días antes ella seguiría entre nosotros. Llegamos tarde para ella y es algo que lamentaremos siempre.

Retomamos de nueva cuenta nuestro camino hacia Tecamac y en Ecatepec nos percatamos de que un cachorro blanco estaba a punto de ser atropellado:

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En plena avenida de dos sentidos nos bajamos del automóvil para ir a su rescate. Ignoramos si ya había sido golpeado unos momentos antes por un carro o alguien lo lastimó porque sangraba del hocico. Estaba tan aterrado que ladraba incansablemente a todo lo que se moviera y por supuesto, no se dejaba tocar por nadie. En dos ocasiones intentó aventarse contra nosotros. Por fin logramos acercarnos a él y calmarlo, después de 40 minutos lo subimos al auto y continuamos nuestro camino.

Más adelante encontramos a una perrita maltés que acababa de ser rescatada de la calle por una protectora independiente.

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Las imágenes hablan por sí solas. Esta perrita, que nombramos Poly, mostró una gran nobleza desde el principio. A pesar de estar desnutrida y con un severo problema de piel a causa de la deficiencias alimenticias, movía su colita y trataba de vernos entre las bolas de pelos y nudos que dificultaban su vista.

Regresábamos a la ciudad con la urgencia de encontrar un espacio seguro y digno para nuestros dos protegidos pues tenemos tantos animales bajo nuestro cuidado actualmente, que nuestros hogares temporales están ocupados. Los dos perritos tenían todo para salir adelante, recuperarse y encontrar por fin un hogar.

Por fortuna pudimos resolver la situación. Al cachorro blanco, que de hecho estuvo a punto de ser atropellado en dos ocasiones, lo llamamos Maki. Actualmente se encuentra en prueba de adopción.

Poly está en hogar temporal con una voluntaria. Si quieres adoptarla o a otro de los perritos o gatitos que hemos rescatado y rehabilitado, por favor descarga el formato de adopciones del siguiente link: http://www.gepda.org/esp/adopciones/adopciones.htm y comunícate al correo electrónico de adopta@gepda.org

Queremos dar un especial agradecimiento a nuestro voluntario Amilcar O., que donó el alimento para los perros y gatos de la protectora independiente a la que fuimos a auxiliar en Hidalgo y que decidió apadrinar a Poly y apoyarla en los gastos de atención médica y pensión.

Por Ellos, GRACIAS.

¿Lugar en tu corazón pero no en tu casa?
Apadrina a un animal víctima de maltrato.
Escribe a membresias@gepda.org

This Is Charley

Cuando no importan las condiciones de nuestra mascota, cuando únicamente queremos darle amor.

En memoria de Jacinto

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Jacinto fue feliz, inmensamente feliz los últimos tres años de su vida. No sabemos más de él, sólo que llegó a nosotros una mañana de Sábado. No recordaremos lo triste, su historia, su pasado, la circunstancia en que lo rescatamos pues donde esté, queremos que reciba sólo nuestro agradecimiento y cariño.

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Recordaremos los buenos momentos, su capacidad de sobreponerse; su sensata calma, su mirada y compañía; su afición por los balcones, su amistad inquebrantable, de años y para siempre con Catalina.

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Gracias a todas las personas que lo ayudaron. Gracias Rosi pues sin tu determinación y profundo amor por los animales, Jacinto no hubiera llegado con Gepda: gracias por rescatarlo.

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Gracias a los voluntarios que mientras no tuvo un hogar, se preocuparon por hacerlo sentir en familia.

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Y sobre todo gracias Beti por abrirle tu corazón y tu hogar y hacerlo el perrito más amado y feliz de este mundo.

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Jacinto, enero de 2009

El peligro de consumir lácteos

Por Gaby Vargas

‘Nada de lácteos’, es la orden de mi nutrióloga. Después de escuchar una retahíla de los achaques que éstos provocan, incrédula, corro a consultar con el doctor José María Zubirán, mi médico de confianza, y me asombra su respuesta: ‘Pues, ¡claro! Me parece perfecto. La leche y sus derivados, después de los cuatro años de edad, ya no son necesarios, y sólo te causan problemas’.

Pero, ¿cómo? ¡Si toda la vida nos han dicho que la leche es lo más sano del mundo! Todavía sin estar del todo convencida, consulto otras fuentes, y me quedo con la boca abierta con lo que me entero.

‘La leche y sus productos derivados son los mayores contribuidores a la industria de la enfermedad, que representa 2 trillones de dólares’, afirma el economista Paul Zane Pilzer en su libro The Wellness Revolution.

Pero, ¡ojo!, además, la leche causa osteoporosis, alergias, constipación, flatulencia, cáncer, obesidad, enfermedades del corazón e infecciones. ¿Cómo la ves? Pues sí.

Es muy probable que este artículo no le agrade a muchas personas; sin embargo, cada vez es más fuerte la voz que lo declara, y que no podemos ignorar en aras de proteger intereses económicos.

Es más probable que el consumo de leche cause, y no prevenga, la osteoporosis. Diversos estudios en Harvard, Yale, Penn State y en los National Institutes of Health en Estados Unidos, lo confirman.
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Una visita al Jardín del Corregidor

Seguramente, algunos de ustedes han escuchado o leído todo lo que ha sucedido en el Jardín del Corregidor, restaurante bar ubicado en la colonia San Miguel Chapultepec.

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Muchos medios de comunicación hablaron del tema, lo llegamos a ver en TV Azteca, en el periódico Reforma y muchos otros más. Sin embargo les proporcionamos un par de links en donde pueden informarse un poquito más de lo que está sucediendo, actualmente, en este lugar:

- Denunciará PVEM ante la Profepa a dueño de restaurante por tener animales silvestres en cautiverio
- El Restaurante Jardín del Corregidor sigue sin querer liberar a los animales

Bien, pues una vez que han podido leer sobre lo delicado de la situación con estos animalitos silvestres, decidimos hacer una visita al Jardín del Corregidor.

El lugar en sí, es un restaurante bar con un dos escenarios, una parte en donde la gente puede escoger, si decide comer fuera o dentro. Entramos e inmediatamente al voltear hacia el jardín, lo primero que vimos fue una escena bastante cruel y no podemos describirla más que con esta foto:

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Así es, se trata de una leona de aproximadamente 9 años de edad. Una leonsita que a duras penas cabe en esta jaula que ven. Una leonsita dormida, asoléandose en una jaula demasiado pequeña para un animal de su especie. Inmediatamente pensamos, ¿y el león? En la foto, pueden observar que TODA la jaula es esta, e ingenuamente, pensamos que había otra jaula con el león. La verdad es que no lo vimos desde que llegamos, fue por eso que pensé que el león estaba en otra lugar… en otra parte.

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Mientras todo esto sucedía, observamos a estas guacamayas, mismas que se caen todo el tiempo, pues tienen mucho movimiento. No recuerdo cuántas guacamayas tienen, pero son bastantes… muchas diría yo para un lugar también muy reducido, muy chico. Pudimos observar que están como “custodiadas” por un empleado del lugar, el cual las levanta con un palo cuando se caen del bebedero en donde se encuentran todas.

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Es decir, si una se cae al piso (claro porque no vuelan, no sé si les corten las alas para que no lo hagan), pero por lo mismo, las guacamayas se mueven y, como no planean ni vuelan, se caen al piso, entonces es cuando el empleado les pone un palo al lado, ellas se suben y el empleado las pone de nuevo en esta base en donde están…

De pronto, me levanté y decidí rodear la jaula, fue cuando me encontré con este león, triste, visiblemente flaco, muy muy flaco, característica que NO es propia de un león. Más me asombró cuando me dí cuenta que estaba en la misma jaula que la leonsita, únicamente que él estaba del otro extremo, callado, acostado.. como pensando.

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No sé, de verdad que no sé por qué un lugar como este puede tener tantos animales silvestres en un espacio demasiado pequeño. Sinceramente, este post no está encaminado para molestar o para difamar, o para hacerle eco a una lucha que para muchos no tiene sentido. CLARO QUE LO TIENE!

Como clientes que fuimos, es demasiado desagradable ver una situación así. En lo personal, sin dejarme llevar por la pasión de la defensa de los animales que tengo, y seguiré teniendo toda la vida, es muy pero muy desagradable ver a dos leones encerrados y exhibidos en una jaula de 13mts por 5mts de ancho y de alto tendría apenas 2 mts.

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Lo más triste es que sí hay clientes que todo esto lo ven como un método de enseñanza de vida animal a sus pequeños hijos. Nos tocó ver a dos pequeñitos, no tendrían ni 5 años. Sus padres les decían “mira al león”, “escucha como ruge”, y, que ciertamente los bramidos del león (que pudimos escuchar de pronto), fueron con mucho lamento, no era los bramidos propios de un león normal.

Recuerdo que cuando lo escuchamos bramar, se levantó, estuvo así unos dos minutos, y se volvió a acostar.

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Es muy triste ver fotografías como esta, en donde pueden notar que la leonsita si quisiera pararse, apenas cabría. No es normal, definitivamente no lo es.

Esto señores, no tiene nada de entrenido, no es atractivo, ni siquiera es agradable para comer viendo una escena como esta. Esto es simplemente un llamado a lo que no se debe hacer. No podemos tener animalitos así que no pertenecen a la vida de ciudad, que no pertenecen a una jaula, que no pertenecen ni deben saciar las ambiciones humanas sin detenerse a pensar que ellos son los que más sufren.

Desgraciadamente, no existe una cultura por el cuidado de estas especies. Lo pudimos ver en los clientes, con sus hijos. Al final es y seguriá siendo así. Ya vimos la terrible historia del señor que falleció lamentablemente hace poco en una carnicería.

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Lo interesante de esto es que sí podemos tomarlo como un ejemplo gravísimo de violación hacia los derechos de los animales. Podemos hacer mucho. Podemos movernos y exigir que esto no suceda más. Podemos educar a nuestros hijos, amigos, familiares y conocidos sobre la terrible situación de los animalitos aquí en México.

En cuanto a lo del restaurante el Jardín del Corregidor, las autoridades competentes tienen que hacer su trabajo. Los animales tienen derechos y como tales, se deben de respetar.

Nosotros desde MuyAnimal.Com, somos eco y voz ante una sociedad que de pronto no conoce nada sobre el tema o que desgraciadamente no pudieron informarse a tiempo. Para eso estamos los blogs, para informar, para dar a conocer los hechos con una investigación propia del medio y de los que trabajamos en esto.

Por último queremos dejar en claro que este post no intenta engendrar odio contra las personas del restaurante el Jardín del Corregidor, no, para nada. De hecho podemos hacer incapié que si queremos hacer algo, debe de ser de manera pacífica, porque los humanos sí tenemos esa capacidad de raciocinio, y, creemos que todos nosotros, podemos cambiar y mejorar para bien, definitivamente.

Las cosas no se resuelven de manera violenta. Situaciones así no se pueden resolver por esa vía, ni hoy ni nunca, jamás.

Testimonio: “Sacrifico perros y gatos para ganarme la vida”

Sí, sacrifico perros y gatos para ganarme la vida.

Soy empleado del Control Animal en un pequeño pueblo en el centro de Carolina del Norte, Estados Unidos. Tengo 35 años y he estado trabajando para el municipio en diferentes puestos desde la preparatoria.

No hay mucho trabajo aquí, y trabajar para el condado significa tener buen sueldo y prestaciones para una persona como yo que no cuenta con estudios superiores. Soy esa persona de la que todos ustedes escriben cosas horribles.

Yo soy quien mata a los perros y los gatos y los hace sufrir. Yo soy quien saca sus cuerpos sin vida oliendo a monóxido de carbono y los avienta dentro de las bolsas negras de plástico. Pero también soy aquél que odia su trabajo y odia lo que tiene que hacer.

Todos ustedes que me juzgan, no lo hagan. Dios me está juzgando y sé que me iré al infierno. No voy a mentir, es infame, cruel y me siento como un asesino serial. Pero no soy del todo culpable; si la ley obligara la esterilización de los animales, muchos de estos perros y gatos no estarían aquí para que yo los sacrifique. Soy el demonio, pero quiero que todos ustedes vean la otra cara del hombre de la cámara de gas.

Por lo general, el centro antirrábico realiza el sacrificio con cámara de gas los viernes por la mañana.

El viernes es el día que la mayoría ansía que llegue, pero para mí, este es el día que más odio y siempre quisiera que el tiempo se detuviera el jueves en la noche. Los jueves, muy entrada la noche, cuando no hay nadie, mi amigo y yo vamos a un restaurante de comida rápida y nos gastamos 50 dólares en hamburguesas, papas fritas y pollo. Tengo prohibido alimentar a los perros los jueves porque me dicen que se hace un chiquero en la cámara de gas, y sería un desperdicio de comida.

Así que, los jueves por la noche, con las luces aún apagadas, voy al cuarto más triste que jamás nadie pudiera imaginar, y dejo que todos los perros y gatos, condenados a morir, salgan de sus jaulas.

Mi amigo y yo abrimos la envoltura de cada hamburguesa y sandwich de pollo y alimentamos a estos perros hambrientos y flacos. Se tragan la comida tan rápido, que no creo siquiera sepan a lo que sabe. Mueven sus colas y algunos ni comen, se echan boca arriba para que les acaricie su pancita. Comienzan a correr, brincar y me besan a mí y a mi amigo. Van a comer un poco más de comida y regresan a donde estamos. Todos nos miran con tanta confianza y esperanza, y sus colas se menean tan rápido, que termino con moretones en mis piernas. Se devoran la comida; después, es tiempo de devorar un poco de paz y amor. Mi amigo y yo nos sentamos en el piso de concreto, sucio y manchado por los orines, dejamos que nos brinquen encima, se paran de manitas para jugar y también juegan entre ellos. Algunos se lamen unos a otros, pero la mayoría permanece pegada a mí y a mi amigo.

Miro a los ojos de cada perro. A cada uno le doy un nombre.

No morirán sin tener un nombre.

Le doy a cada perro 5 minutos de amor y cariño incondicional. Les hablo y les digo que lamento mucho que mañana agonizarán por largo tiempo, que morirán de una forma espantosa y tortuosa en mis manos dentro de la cámara de gas.
Algunos mueven sus cabecitas para tratar de entenderme.

Les digo que estarán en un mejor lugar, y les ruego que no me odien. Les digo que sé que me iré al infierno, pero estarán jugando con todos los perros y gatos en el cielo.

Después de cerca de 30 minutos, tomo cada uno de los perros y los meto en sus jaulas de concreto llenas de heces; los acaricio y rasco su barbilla. Algunos me dan la pata, y yo sólo quiero morir. Cierro la jaula de cada perro y les pido que me perdonen.

Dormirán con su pancita llena y con una falsa sensación de seguridad.

Son cerca de las 5 de la mañana ahora, faltan dos horas para tener que asfixiar a mis amigos en la cámara de gas. Voy a casa, me baño, tomo mis 4 píldoras contra la ansiedad y manejo de regreso hacia mi trabajo. No como, no puedo comer. Ha llegado el momento de meter estos animales en la cámara de gas. Me pongo mis tapones para los oídos, y cuando voy por los perros y los gatos, están tan emocionados de verme, que saltan sobre mí para besarme al pensar que jugarán conmigo. Los pongo
en la jaula móvil y los llevo a la cámara de gas. Ellos lo saben. Pueden oler la muerte, el miedo. Empiezan a gemir en cuanto los meto en la cámara de gas.

El jefe me pide que meta el mayor número posible de ellos para ahorrar el gas. Me observa. Sabe que lo odio, sabe que odio mi trabajo. Hago lo que me pide. Él mira cómo todos los perros y los gatos (amontonados todos) se pelean y gritan. El sonido se amortigua porque tengo puestos los tapones. Él se marcha, prendo el gas y me salgo lo más rápido que puedo.

Camino hacia el baño, tomo un alfiler y me pincho hasta sangrar ¿Por qué? Porque el dolor y la sangre despejan mi mente de lo que acabo de hacer.

En 40 minutos debo regresar y retirar los animales muertos. Rezo porque ninguno haya sobrevivido, lo cual sucede cuando meto demasiados animales en la cámara de gas. Los levanto con mis guantes y el olor del monóxido de carbono me enferma al igual que los vómitos, la sangre y los movimientos involuntarios de los cuerpos.
Los saco y los meto en bolsas de plástico.

Me digo a mí mismo: “Ellos están en el cielo ahora”. Después limpio toda la suciedad, que USTEDES PERSONAS, han propiciado al no esterilizar a sus animales. La suciedad, que USTEDES PERSONAS, han propiciado al no exigir que un veterinario venga y haga esto de una forma humanitaria.

USTEDES SON LOS CONTRIBUYENTES, ¡EXIJAN que esta práctica SE ACABE!

Así que no me llamen “el monstruo”, “el demonio” o el “verdugo”, llamen demonio a su GOBIERNO, a las personas responsables del mismo, a los responsables de que esto suceda. ¡Carajo! llamen al gobernador y ¡EXIJANLE QUE ACABE CON ESTO!

Como siempre, esta noche tomaré mis pastillas para dormir para poder ahogar los gritos que escuché en el pasado antes de descubrir los tapones para los oídos. Brincaré y me estremeceré en mis sueños creyendo que estoy alucinando.

Esta es mi vida, no me juzgues, créeme, ya me he juzgado lo suficiente.

Créditos:
*Un agradecimiento especial a la organización norteamericana Helen Woodward Animal Center, quien nos proporcionó este testimonio, y a Pilar Mora, Voluntaria activa de Gente por la Defensa Animal, a.c., quien realizó la traducción del mismo.