Tráfico de especies, casi a la par del narco

Con información de El Universal.

Usan la red para comercializarlas; el DF, con más puntos de acopio

El tráfico ilegal de especies de flora y fauna está posicionado como el tercer delito de mayor incidencia, sólo por debajo del trasiego de drogas y armas.

Incluso, los traficantes utilizan páginas de compra-venta en internet para comercializar animales y plantas, informó la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

En la República Mexicana hay tres rutas principales para el tráfico de especies protegidas, que recorren las costas de los océanos Pacífico y Atlántico, así como el centro del país. El Distrito Federal tiene el mayor número de puntos de acopio ilegales debido al elevado nivel poblacional que incrementa la demanda en el mercado negro de especies, precisó la dependencia.

En conferencia de prensa, al presentar el balance 2009 de este delito, Javier Enrique Sosa Escalante, director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la institución, indicó que el gobierno federal hace frente a este ilícito “como un problema de delincuencia organizada”, de la misma forma que si se tratara del tráfico de armas y drogas.

Puntos de venta

Las ciudades de México, Puebla, Guadalajara, Tijuana, Mexicali, Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo y Monterrey son los principales destinos de las especies extraídas de manera ilegal de su hábitat.

En Chiapas, Nuevo León, Chihuahua, Colima y en las entidades centrales son extraídos más especímenes.

La ruta denominada “Pacífico”, explicó la Profepa, recorre el territorio nacional por la costa oeste, desde Guerrero hasta Sonora y Baja California.

La ruta “Sureste”, trazada en la costa este, va de Campeche y Chiapas a las entidades del centro del país, a través de Tabasco y la zona sur de Veracruz.

La ruta “Golfo Norte” lo hace desde la parte norte de Veracruz hacia Nuevo León y Tamaulipas.

Las rutas “Sureste” y “Golfo Norte” surten a la región central de México, informaron las autoridades.

La Profepa dijo que trabaja en conjunto con la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, la Procuraduría General de la República (PGR) y las autoridades estatales, en los lugares donde se acentúa esta práctica.

El delito, de acuerdo con Sosa Escalante, para la Policía Internacional (Interpol, por sus siglas en inglés) es un problema que asciende a 10 billones de dólares a nivel mundial.

Cibertraficantes

Las especies de mayor tráfico ilegal son aves, reptiles, orquídeas y cactáceas.

Sosa Escalante precisó que los ejemplares de perico atolero, mono araña, iguanas, aguililla Harris, halcón cola roja y tortugas tienen alta demanda en el mercado negro.

El uso que los traficantes hacen de internet para transacciones y contactos para el comercio de especies amenazadas obliga a las autoridades a monitorear esta herramienta de comunicación, aseguró el funcionario.

Sosa Escalante detalló que la Policía Cibernética de la SSP federal apoya a la Profepa en las acciones de identificación y detección de delincuentes que usan sitios web para establecer redes de tráfico de fauna y flora. La vigilancia en las páginas electrónicas permitió la consignación de un delincuente y el decomiso de 89 animales.

Penalización actual

Las sanciones por comercializar ilegalmente vida silvestre —que tienen agravante si se trata de una especie protegida o en peligro de extinción— son de uno a nueve años de prisión y de 20 mil a 50 mil salarios mínimos de multa, de acuerdo con la legislación actual.

De los 22 mil 346 ejemplares vivos asegurados durante 2009, 10.5% pertenecían a una especie amenazada, 4.2% a una en peligro de extinción y 13.2% a una sujeta a protección especial, se informó.

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