Esta es otra historia que al regresar del poblado de Juan Grijalva en la lancha, repentinamente brincó a nuestra lancha un perro negro. Se veía determinado a quedarse en ella puesto que tomó su lugar sentadito en el piso de la lancha.
De inmediato preguntamos a los pasajeros de quièn era, todos nos respondieron que no era de nadie.
Aunque nos respondieron que “ya sabía cruzarse el Río Grijalva en la lancha”, pensamos que era una broma porque todos rieron y se mostraron sorprendidos cuando comenzamos a tomarle fotografías al Pinto.
La lancha arrancó y cruzamos el río. Al tocar tierra Pintó fue el primero en salir de la lancha y seguir su camino.
Definitivamente, Pinto sí acostumbra a cruzar el río.
Pinto, el perrito lanchero de Río Grijalva…









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