Recordemos a Laika
Noviembre 15, 2007 por Marjorie Daphnis
Post en Historias
Aunque fue precursora de los vuelos tripulados por astronautas, también fue la primera víctima fatal por tratar de llegar a las estrellas.
Yuri Gagarin, el primer cosmonauta de la historia, tuvo que esperar hasta abril de 1961 para cumplir el sueño de surcar las estrellas, odisea que una perra realizó a bordo del Sputnik-2, el 3 de noviembre de 1957.
Un mes después del lanzamiento del satélite Sputnik, el máximo dirigente soviético, Nikita Kruschev, expresó su deseo de celebrar el 40 aniversario de la Revolución de Octubre con la puesta en órbita del primer cohete tripulado.
Ahí aparece una pequeña perra de las calles de Moscú. Se llamaba Kudriavka (‘Rizada’), pero se hizo famosa bajo el seudónimo de ‘Laika’ (‘Ladradora’).
Laika había sido seleccionada entre centenares de canes porque cumplía con los requisitos físicos -menos de 6 kilos y 35 centímetros de altura-, pero también por su resistencia. Los científicos rusos pensaban que un perro callejero, acostumbrado a luchar diariamente por la supervivencia, soportaría mejor los entrenamientos que un perro de raza.
Viaje sin retorno
Para satisfacer los deseos de Kruschev, el padre de la cosmonáutica soviética, Serguéi Koroliov, tuvo que improvisar sobre la marcha una cápsula espacial sin módulo de retorno. La suerte de Laika estaba echada: nunca regresaría a la Tierra.
Laika viajó en el interior de una cabina provista de un arnés especial para combatir los efectos de la ingravidez, bebió agua a través de unos dispensadores e ingirió alimentos en forma de gelatina.
La perra, cuyos signos vitales fueron relativamente normales durante el ascenso, incluso ladró varias veces durante su periplo, haciendo honor a su apodo. Las razones de su muerte no se conocieron hasta que el científico del Instituto de Problemas Biológicos de Moscú, Dmitri Maláshenko, reveló el misterio en el 2002 durante un congreso espacial en Houston: Laika murió debido al calor y al pánico, cuando un fallo técnico provocó un aumento de la temperatura en el interior de la nave. Apenas sobrevivió durante 5 ó 7 horas.
Laika fue víctima de la carrera espacial y de la guerra propagandística que enfrentó durante varias décadas a la Unión Soviética y Estados Unidos, y que finalmente se decantó en favor de la potencia occidental.
La perra rusa se convirtió en una heroína y su nombre ha sido utilizado en campañas publicitarias, novelas, canciones e incluso una región del planeta Marte fue bautizada Laika.
Animales en el espacio
Laika no fue el único perro cosmonauta, ya que Belka y Strelka fueron lanzadas al espacio el 19 de agosto de 1960 a bordo del Sputnik-5.
A diferencia de su predecesora, esos dos perros regresaron a la Tierra sanos y salvos.
Laika, que murió a los 10 años de edad, fue el primer y último perro en ser enviado al espacio en una nave sin sistema de retorno.
En total, la Unión Soviética realizó 29 vuelos espaciales con perros entre julio de 1951 y septiembre de 1962, de los que 8 acabaron trágicamente, mientras los 21 restantes regresaron en paracaídas con máscaras de respiración y trajes espaciales.
Los estadounidenses, por su parte, prefirieron recurrir a los monos, debido a su mayor similitud fisiológica con el ser humano.
De hecho, el primer animal en sentir los efectos de la ingravidez a bordo de un cohete fue un macaco Rhesus, de nombre Alberto I, lanzado en junio de 1948 por Estados Unidos en una trayectoria balística (parabólica) que alcanzó 63 km de altitud.
Otro pionero animal fue el simio Ham, que en enero de 1961 describió una trayectoria balística. Esa experiencia preludió el lanzamiento del primer norteamericano a bordo de un cohete, Alan Shepard, quien repitió la hazaña del primer “astro-mono” en mayo siguiente.
Estados Unidos, sin embargo, solo colocó un animal en órbita completa en noviembre de 1961 con la misión del chimpancé Enos, para probar la cápsula que iba utilizar más tarde John Glenn, tripulante del primer vuelo orbital norteamericano, realizado en febrero de 1962.
Fuente: EFE/AFP




