De no haber sido por los gatos…

Según una leyenda, repito, según una leyenda, probablemente de no haber sido por los gatos, no podríamos expresar preguntas de manera escrita tal y como las conocemos. ¿Por qué?
Respuesta: Si es usted muy observador, se habrá dado cuenta; todo está en la cola. Cuando un gato está tranquilo, mueve la cola y ésta recuerda un… signo de interrogación.
Si está molesto, la entiesa y forma… un signo de admiración.
Desde luego, esto se trata de leyendas del siglo dieciocho.
Los signos de interrogación y admiración, tienen su origen en las puntuaciones que se hacían a los textos en latín durante la edad media para separar párrafos y hacer más comprensible el estudio de la lengua. Cuidado, no le vayan a dar gato por liebre.
Sandra Ibarra / aliada de Gente por la Defensa Animal



















