Aves|12 julio 2007 9:12

Un viaje a la prehistoria…

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Al llegar a pesar hasta 68 kilos o más, las aves más grandes que llegaron a vivir en el mundo no podían saltar hacia el aire y alejarse volando, indican nuevas investigaciones.

Un equipo encabezado por Shankar Chatterjee, de la Universidad Tecnológica de Texas empleó programas de computadora originalmente diseñados para aeronaves para analizar las posibles características del ave conocida como Argentavis magnificens, un ave gigante que vivió en Sudamérica hace seis millones de años.

Al igual que los cóndores y otras grandes aves de nuestro tiempo, el Argentavis habría tenido necesidad de impulsarse para poder emprender el vuelo y mantenerse en el aire.

Al hacerlo, habría logrado avanzar grandes distancias, de acuerdo con las conclusiones de los investigaciones en un informe que publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Se han descubierto restos de Argentavis en la pampa del norte de Argentina, así como al pie de la cordillera de los Andes.

Al medir el tamaño de los huesos, los científicos determinaron el tamaño de los músculos de vuelo de las aves, y calcularon que no habrían tenido la capacidad de despegar o de mantener el vuelo sólo con el aleteo de sus alas.

“El flotar nunca fue un problema, más bien lo fue el despegue, ese fue su principal factor limitante”, indicó Chatterjee en una entrevista telefónica.

“En las montañas, el despegue no era problema, pero tarde o temprano, las aves tenían que bajar a las llanuras”, agregó.

Con tal de poder volar, Chatterjee sugirió que las aves se lanzaban desde algún punto alto al pie de las montañas. Además, con un ligero viento de frente y con una pendiente de apenas 10 grados, las aves podrían haber despegado con una pequeña carrera indicaron los investigadores.

Sin embargo, este tipo de despegue era limitado por el tamaño del ave que pretendía volar, señaló el científico.

Un viento continuo hacia el este procedente del Océano Atlántico y que se eleva desde los pies de las montañas habrían generado las condiciones ideales para volar, y se cree que este cazador volador gigantesco pudo alcanzar los 65 kilómetros por hora.

Fuente: AP
Foto: cortesía PNAS

Con información de Marjorie Daphnis – Voluntaria de GEPDA

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