Los animales llamados de ‘carga o trabajo’ han sido compañeros incansables de los seres humanos. Millones de burros, mulas, caballos o bueyes pasan su vida trabajando agotadoras jornadas.

Sabemos que estos nobles animales son indispensables para la supervivencia diaria de miles de familias en los países en desarrollo; nuestra labor como protectores es crear conciencia sobre lo valioso que resulta dar un trato amable y digno a estos animales pues de ellos depende la subsistencia de muchas personas.









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